12 octubre, 2015

Fénix.


Cuántas veces me sentí rodeada por la soledad.Y rota. Muy rota.
Como si mi única esperanza fuera dejarme despedazar, para volver a surgir.
Cuántas veces fingí y prometí estar bien, ser fuerte.
Por eso me dejé llevar. No medí la intensidad, y ahora no tengo el control de nada.

23 agosto, 2015

Siempre.


Increíble era como me había enamorado: Con los ojos cerrados. Con el corazón abierto.
Y yo que me había prohibido volver a sentir, y otra vez comenzaba esa sensación de
haber perdido todo el control que antes había tenido sobre mí misma.
Como me elevaba alto y cada problema se reducía a nada cuando él estaba conmigo.
Como estaba cerca y lo notaba, aún estando a kilómetros de mi.

17 agosto, 2015

Imaginación.

Supongo que de eso se trata desenamorarse. 
Construyendo al otro,
  completando con ilusiones todo aquello que le falta, 
enamorándote así de tus pensamientos y no de una persona.

18 julio, 2015

Intermitente.


Tú, el causante de todo esto, de este terremoto de sentimientos. Del vaivén de emociones. 
Vete o quédate. 
No te quedes en la puerta. 
Porque no duele la ausencia,
 lo que duele es la intermitencia.
No te quedas ni te vas, y no se puede extrañar a quién no se va, ni olvidar a quién se queda.

15 julio, 2015

Anclada.

   Cómo negar lo que era perfectamente obvio, seguramente el lo sabía, y aprovechó eso.
   Aprovechó que yo le respondía rapidamente, que no hubo cosa que no le ofreciera con 
   tal de que se quedara a mi lado, que yo era de las que prometía y cumplía.

   Y cuántas veces fingí que no le creía todas las palabras que me decía, solo para 
   que las repitiera. Porque me encantaba oírlas. Porque me encantaba que él las pronunciara.

28 junio, 2015

Pluviófila.

Que llueva. Que empiecen a deslizarse las gotas libres y sin rumbo.
 Que la tierra empiece a desprender ese aroma característicamente glorioso,
que la ventana se nuble por pequeñas partículas de óxido de hidrógeno y que comiencen a
componer una melodía que nunca debiera terminarse.

Que se deslicen por el camino de tus mejillas, y que nublen tu vista. 
Que venga la nostalgia, y la melancolía se haga dueña de nuestros momentos.