28 junio, 2015

Pluviófila.

Que llueva. Que empiecen a deslizarse las gotas libres y sin rumbo.
 Que la tierra empiece a desprender ese aroma característicamente glorioso,
que la ventana se nuble por pequeñas partículas de óxido de hidrógeno y que comiencen a
componer una melodía que nunca debiera terminarse.

Que se deslicen por el camino de tus mejillas, y que nublen tu vista. 
Que venga la nostalgia, y la melancolía se haga dueña de nuestros momentos. 

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