20 octubre, 2016

Me arrepiento.

Cuando dije que me arrepentía, no me refería a haberme marchado.
En realidad, me arrepiento de haber dado más, cuando en el saldo de las cuentas siempre reflejabas en negativo.
Me arrepiento de haber sido aprendiz de las cosas de las que no merecías ser maestro.
Me arrepiento de la compañía, no del viaje.
De haber suplicado todas las cosas que, en su lugar, me deberían haber sobrado.
Porque debí haber entendido antes que el convencimiento radica en las acciones, y que no hay palabra capaz de prometer todo aquello que mata la ausencia del hacer.

08 julio, 2016

Querida Yo:

Querida yo del futuro:

Te escribo esto, para que lo leas cuando lo creas conveniente.

Hazlo, lo que sea que se te ocurra. No creas nunca que eres incapaz de algo, porque si has llegado hasta aquí, ¿qué te hace creer que no puedes conseguir cualquier cosa?
No dudes de ti, aunque te parezca una locura, aunque todo el mundo esté en contra y te intenten derribar. Esas mismas personas serán las que te digan que siempre creyeron en ti cuando lo consigas.
¿Y que más da tener a un par desconformes? Nunca llueve a gusto de todos, y de vez en cuando debes permitirte ser egoísta.

Cuando te equivoques y algo te salga mal: Permítete sentir, libera tus emociones, pero levántate, las cosas no se solucionan lamentándose por ellas.
No esperes nada de nadie, para que así, de nadie te decepciones. El único control que tendrás será el tuyo propio.

Valora a cada una de las personas que se quedan a tu lado a pesar de todo, no sabes lo mucho que te quieren aquellos que te escuchan mil veces hablando sobre lo mismo, sólo porque notan lo importante que es para ti.

No digas nada que no sientas, ni siquiera en el intento de ser prudente o de sonar correcta.

Disfruta al máximo el ahora, no tienes la eternidad en tus manos, el tiempo es finito y su velocidad es inmesurable. Vive el aquí y el ahora, pero considera el futuro, y cada vez que no creas en que "todo pasa", vuelve a leer esta carta y recuerda que la escribiste cuando creías que todo se derrumbaba. 

07 abril, 2016

Tropiezos.

Solo porque no creo en la casualidad, nosotros fuimos la causalidad más hermosa.
Cuando decidimos que juntos era mejor, y nos lamentamos por no habernos encontrado antes.
Eres todo aquello que siempre desee, y todo lo que ni siquiera tuve el valor de imaginarme.
¿A quién o qué debo agradecerle por tropezarme con tu existencia?