18 julio, 2015

Intermitente.


Tú, el causante de todo esto, de este terremoto de sentimientos. Del vaivén de emociones. 
Vete o quédate. 
No te quedes en la puerta. 
Porque no duele la ausencia,
 lo que duele es la intermitencia.
No te quedas ni te vas, y no se puede extrañar a quién no se va, ni olvidar a quién se queda.

15 julio, 2015

Anclada.

   Cómo negar lo que era perfectamente obvio, seguramente el lo sabía, y aprovechó eso.
   Aprovechó que yo le respondía rapidamente, que no hubo cosa que no le ofreciera con 
   tal de que se quedara a mi lado, que yo era de las que prometía y cumplía.

   Y cuántas veces fingí que no le creía todas las palabras que me decía, solo para 
   que las repitiera. Porque me encantaba oírlas. Porque me encantaba que él las pronunciara.