28 diciembre, 2014
17 diciembre, 2014
Casa.
Ahora que las cosas cambian, es cuando más débil me siento.
Porque ya nada es como antes.
Porque no puedo correr a tus brazos y refugiarme en ellos cada vez que tengo un problema.
Porque te necesito. Porque te tengo. Pero no como quiero tenerte.
Porque ya nada es como antes.
Porque no puedo correr a tus brazos y refugiarme en ellos cada vez que tengo un problema.
Porque te necesito. Porque te tengo. Pero no como quiero tenerte.
02 septiembre, 2014
Espinas.
No supo enfrentar el pasado.
Sólo sabía huir de él, no por comodidad. Solamente por miedo.
Y siempre pretendió que nada había ocurrido, pero calló tanto el dolor, que se le quedó dentro.
Algo así como una espina que nunca sale, y que cada vez se adentra más en la piel, hasta que parece ser invisible a los ojos humanos, pero aún así, cuando se roza, duele.
You broke my heart...
Querido tu:
Bueno, querido no, o por lo menos, ya no. Puede llegar a sonar raro. Te amé, lo hice con todo mi corazón, pero es más que molesto buscar alguna razón para quedarme.
Es más que denigrante el fingir no escuchar las voces ajenas. Todas aquellas que aseguraban lo que yo con tanto esmero me dediqué a negar.
Confiesa, ¿yo también estoy en tu lista? ¿Para qué lo pregunto? Ya sé la respuesta. Pero, ¿qué número soy? Porque todas para ti son un número, probablemente a todas las lleves al mismo lugar, y les endulces el oído con las mismas palabras.
Y parecíamos perfectos. Y para mi, todo lo era. Para mi todo era volar. Hasta que caí en el duro y frío pavimento. Hasta que mis alas fueron cortadas. ¿Para qué me prometiste la luna si no la podías bajar? Y por más que no pudieras, ¿por qué la prometiste si ni siquiera pensabas bajarla?
Varias veces nuestra relación fue como deshojar una flor: ¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Y ahora? ¿Ahora si me quiere? ¿Volvió a cansarse de mi?
Te gustaba, siempre te gustó, ese juego, ese maldito y repetitivo juego de perderme y volverme a encontrar. De saber que yo siempre te iba a esperar. Siempre. Porque yo si te quería. Porque te di el poder y las fuerzas. Porque te di las herramientas y el permiso para romperme el corazón, y lo hiciste.
Bueno, querido no, o por lo menos, ya no. Puede llegar a sonar raro. Te amé, lo hice con todo mi corazón, pero es más que molesto buscar alguna razón para quedarme.
Es más que denigrante el fingir no escuchar las voces ajenas. Todas aquellas que aseguraban lo que yo con tanto esmero me dediqué a negar.
Confiesa, ¿yo también estoy en tu lista? ¿Para qué lo pregunto? Ya sé la respuesta. Pero, ¿qué número soy? Porque todas para ti son un número, probablemente a todas las lleves al mismo lugar, y les endulces el oído con las mismas palabras.
Y parecíamos perfectos. Y para mi, todo lo era. Para mi todo era volar. Hasta que caí en el duro y frío pavimento. Hasta que mis alas fueron cortadas. ¿Para qué me prometiste la luna si no la podías bajar? Y por más que no pudieras, ¿por qué la prometiste si ni siquiera pensabas bajarla?
Varias veces nuestra relación fue como deshojar una flor: ¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Y ahora? ¿Ahora si me quiere? ¿Volvió a cansarse de mi?
Te gustaba, siempre te gustó, ese juego, ese maldito y repetitivo juego de perderme y volverme a encontrar. De saber que yo siempre te iba a esperar. Siempre. Porque yo si te quería. Porque te di el poder y las fuerzas. Porque te di las herramientas y el permiso para romperme el corazón, y lo hiciste.
26 julio, 2014
Incertidumbre.
Quizás el miedo más grande sea el de no saber si todo lo que estás a punto de perder, pueda valer la pena ante todo lo que podrías llegar a ganar.
Decídete.
Que si llegas,
que si te vas.
Que si estamos juntos,
que si ya no estás.
Que si blanco,
que si negro.
Que si lloro y
luego río.
Que si de luto y
después de fiesta.
Que si: "tengo ganas de ti"
y luego: "¡vete de aquí!"
Que si "me voy y no regreso"
e inmediatamente: "ven tonta,
dame un beso"
17 mayo, 2014
06 mayo, 2014
Not with me
Solté su mano...
Me di cuenta todo lo que escondía debajo de una sonrisa, su mundo y el mio no estaban armonizados.
Lloré anteriores veces, como nunca lo había hecho, pero el día de nuestra despedida, usé como accesorio mi mejor sonrisa.
¿Fingí? Si, no quería que uno de sus abrazos convincentes me volviese a manipular, porque por una vez quería ser yo la fría, la que hace daño, la que echa de más y tu de menos. Solo quise que tu arrepentimiento acabase con tu estúpido orgullo.
24 marzo, 2014
Soledad.
La soledad es aquella promesa de los que le tememos a llenarnos la vida de presencias mediocres.
23 febrero, 2014
Libertad.
Mis palabras me han hecho libre cuando he decidido no callar.
Porque no se me ocurre peor condena que la de obviar lo que siento para no incomodar.
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