17 diciembre, 2014

Casa.

Ahora que las cosas cambian, es cuando más débil me siento.
Porque ya nada es como antes.
Porque no puedo correr a tus brazos y refugiarme en ellos cada vez que tengo un problema.
Porque te necesito. Porque te tengo. Pero no como quiero tenerte.
Quise hacer aquel atardecer eterno, pero duró poco más que un suspiro.
Un buen suspiro quizás, pero demasiado corto al fin.