Tú, el causante de todo esto, de este terremoto de sentimientos. Del vaivén de emociones.
Vete o quédate.
No te quedes en la puerta.
Porque no duele la ausencia,
lo que duele es la intermitencia.
No te quedas ni te vas, y no se puede extrañar a quién no se va, ni olvidar a quién se queda.
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