15 julio, 2015

Anclada.

   Cómo negar lo que era perfectamente obvio, seguramente el lo sabía, y aprovechó eso.
   Aprovechó que yo le respondía rapidamente, que no hubo cosa que no le ofreciera con 
   tal de que se quedara a mi lado, que yo era de las que prometía y cumplía.

   Y cuántas veces fingí que no le creía todas las palabras que me decía, solo para 
   que las repitiera. Porque me encantaba oírlas. Porque me encantaba que él las pronunciara.

28 junio, 2015

Pluviófila.

Que llueva. Que empiecen a deslizarse las gotas libres y sin rumbo.
 Que la tierra empiece a desprender ese aroma característicamente glorioso,
que la ventana se nuble por pequeñas partículas de óxido de hidrógeno y que comiencen a
componer una melodía que nunca debiera terminarse.

Que se deslicen por el camino de tus mejillas, y que nublen tu vista. 
Que venga la nostalgia, y la melancolía se haga dueña de nuestros momentos. 

13 mayo, 2015

Alegría.


Tal vez ella se hace la indiferente, tal vez ella finge estar ocupada para no responderte demasiado rápido. Tal vez ella no tiene el suficiente valor para decirte todo lo que piensa. Tal vez y solo tal vez, quiere hacerte creer que no está pendiente del móvil porque sabe que cada vez que suena, eres tú.
Tal vez ella le sonría a una pantalla por tu culpa, y le devuelvas las ganas de todo, cuando ya no confiaba en nada.

Y tal vez llegues tú, que ni siquiera pienses en ella como algo más, y rompas todos sus esquemas, y con tus falsos prejuicios y tu confianza en ti mismo, la hagas cambiar de parecer.
Tal vez tú estés muy ocupado pretendiendo obviarlo, pero para ella, vales la alegría y no la pena.

17 abril, 2015

No.

 No me dejes ir.
 Recuerda que yo me enamoré
 de todo aquello que hasta tu odiabas
de ti mismo.
Yo supe fijarme en tus defectos
 y no desear que los cambiaras.

04 abril, 2015

Otoño.


Lo siento por siempre creer que éramos igual de inmarcesibles que una flor de plástico.
Lo siento porque tarde o temprano siempre llega el otoño, y con él, las hojas empiezan
a secarse, a debilitarse,  a deteriorarse.
Y los pájaros empiezan a dejar de cantar. Y el verde se convierte en un tono amarronado.
Todo muere. 
Lo único eterno, es el olvido.

20 febrero, 2015

Contrato.

Cuántas veces tuve que haberme perdido, para hallarte.
Hoy ya no quiero que mis ojos lluevan.
Porque te cedí mi corazón con contrato permanente.
Y ahora es de tu propiedad.