Lo siento por siempre creer que éramos igual de inmarcesibles que una flor de plástico.
Lo siento porque tarde o temprano siempre llega el otoño, y con él, las hojas empiezan
a secarse, a debilitarse, a deteriorarse.
Y los pájaros empiezan a dejar de cantar. Y el verde se convierte en un tono amarronado.
Todo muere.
Lo único eterno, es el olvido.
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