02 mayo, 2013

Yo quería ayudarlo, y ésta vez no bastaba con pararme a escuchar sus historias, ni con que se
pusiera a llorar en mi hombro.
Ésta vez eran cosas importantes. Ni su vida merecía tantos problemas, ni la mía tantos disgustos.
Él, era él, pero poco a poco, yo pasaba a ser de su pertenencia.
Mis dos opciones eran: Amarlo tanto como para ayudarlo a salir de ese pozo del cual pocos tienen buenos recuerdos, o detestarlo tanto como para terminar alejándome de él, produciéndole más daño. No importaba que es lo que iba a elegir, cualquiera de las dos, eran lo más arriesgado que yo conocía, suponiendo que era la primera vez que mis actos importaban tanto que podían ayudar a salvar una vida, o destruirla para siempre...

13 abril, 2013

Llegó a su vida cuando más lo necesitaba, y a decir verdad, llegó cuando las esperanzas de un nuevo amor, estaban más que perdidas.
Cuando llegó, encendió la luz, para hacer notar su presencia, y consiguió lo que se propuso.
Ella estaba atemorizada, volver a confiar en alguien no era su favorito, pero pasado el tiempo, y 
conociendo a quien realmente tenía enfrente, no pudo detenerse.
Sumergirse en la historia de amor imposible, o de romanticismo antiguo más eterno del mundo,
era algo que en ese momento valía la pena. Nadie le avisó, o quizás si y ella no quiso escuchar,
sólo quiso equivocarse y recordar como sabía ese constante sabor a daño, o probar a dar un paso 
hacia la victoria.

SIMPLEMENTE ELLA Y ÉL, EN UNA HISTORIA QUE NADIE PUDIESE DETENER.

Tic tac

Esperando...
Quizás una de las peores cosas que existen, esperar.
Aquella explosión de emociones, mezcla de ansiedad e incertidumbre.

Es la entrega íntegra del tiempo que no nos sobra, para intercambiar por aquello que nos aqueja: Una llamada, una entrevista de trabajo, la nota de una prueba, el mensaje que lo cambie todo, la persona que amas, una decisión, el resultado de un estudio médico, el viaje que lo cambiará todo. 

Quizás es por eso que no creo en una sola medida de tiempo. Y sin embargo, existen aquellos que pasan aguardando el momento perfecto.

29 marzo, 2013

Muerto de miedo.

Esta es la historia de quien perdió todo por sus temores, y nunca los perdió a ellos.

Su mente cada vez los hacía más grandes, y les daba el poder de paralizar todo aquello que lograban tocar. No existía motivación ni aspiraciones lo suficientemente grandes para vencerlos, pues no se creía merecedor de lo que solamente lograba a través de sus sueños.

Fue entonces quedándose cada vez más pequeño y sus miedos lo rodeaban.
Hasta que un día ellos vivieron todo por lo que él no se atrevió a luchar.
¡Qué ironía! En su esquela se podía leer: "Muerto de miedo"

15 noviembre, 2012


Tenían razón, los errores se pagan caros, mientras tanto estoy aquí, mirando al exterior por la ventana de mi habitación, y de repente, sin querer, mi mente te vuelve a tener presente, y yo la condeno, lo más cruel es negar que te sigo echando de menos, negar que sería capaz de hacer que las malas cosas regresaran, sólo para tenerte de vuelta.

Sigo preguntándole a la tonta que se refleja en el espejo, ¿por qué después de todo te sigue extrañando? ¿Por qué si ella sabe que hace mucho tiempo la olvidaste?
Si te sonríe, no es porque haya perdonado todo el daño que fuiste capaz de hacerle sentir, es simplemente porque no sabe vivir sin ti, sin tus miradas ni tu voz, porque constantemente tus recuerdos, tu perfume y todas tus mentiras le invaden la mente a cada momento, porque cuando te ve, y finge indeferencia, cada centímetro de su cuerpo tiembla.

Es difícil explicar por qué una parte de mi te sigue esperando, ausente y dolida, callada y melancólica, sosteniendo todas tus promesas y tirándolas a la basura, prometiéndome que dejaré de buscar algún tipo de milagro que nunca ocurrirá. Si te intento olvidar, es porque todos me piden que lo haga, pero no porque quiera, porque aún teniendo miles de razones por las que borrarte de mi mente, siempre intento recordar tan sólo una que me haga capaz de seguir queriéndote como el primer día.