28 diciembre, 2015

Complicarme la vida contigo♥

No sé cuando, ni dónde, pero estaba escrito. Estaba escrito que me iba a complicar la vida contigo. Y lo hago, y ¿sabes qué? No me arrepiento. 
Porque estoy empeñada en que me destruyas, y me enfadaré si no lo haces.
Las palabras son preciosas, pero ¿qué me dices de intentarlo? De rellenar todos estos momentos de acciones. De demostraciones que cumplan todas aquellas promesas incompletas. 
Me tienes en tus manos, te doy permiso para que hagas lo que quieras conmigo.
Me tienes en tus manos, te doy permiso para que hagas lo que quieras conmigo.

16 diciembre, 2015

Rómpeme.

Rómpeme el orgullo. Rómpeme los esquemas, las limitaciones. Rómpeme las ganas de enamorarme de nuevo. Rómpeme los miedos y la piel. Rompe todas las barreras que me puse cuando juré no volver a amar a nadie más. Rómpeme sin compromiso, sin culpa ni temor a lo que pueda pasar. Rómpeme toda.

12 octubre, 2015

Fénix.


Cuántas veces me sentí rodeada por la soledad.Y rota. Muy rota.
Como si mi única esperanza fuera dejarme despedazar, para volver a surgir.
Cuántas veces fingí y prometí estar bien, ser fuerte.
Por eso me dejé llevar. No medí la intensidad, y ahora no tengo el control de nada.

23 agosto, 2015

Siempre.


Increíble era como me había enamorado: Con los ojos cerrados. Con el corazón abierto.
Y yo que me había prohibido volver a sentir, y otra vez comenzaba esa sensación de
haber perdido todo el control que antes había tenido sobre mí misma.
Como me elevaba alto y cada problema se reducía a nada cuando él estaba conmigo.
Como estaba cerca y lo notaba, aún estando a kilómetros de mi.

17 agosto, 2015

Imaginación.

Supongo que de eso se trata desenamorarse. 
Construyendo al otro,
  completando con ilusiones todo aquello que le falta, 
enamorándote así de tus pensamientos y no de una persona.

18 julio, 2015

Intermitente.


Tú, el causante de todo esto, de este terremoto de sentimientos. Del vaivén de emociones. 
Vete o quédate. 
No te quedes en la puerta. 
Porque no duele la ausencia,
 lo que duele es la intermitencia.
No te quedas ni te vas, y no se puede extrañar a quién no se va, ni olvidar a quién se queda.

15 julio, 2015

Anclada.

   Cómo negar lo que era perfectamente obvio, seguramente el lo sabía, y aprovechó eso.
   Aprovechó que yo le respondía rapidamente, que no hubo cosa que no le ofreciera con 
   tal de que se quedara a mi lado, que yo era de las que prometía y cumplía.

   Y cuántas veces fingí que no le creía todas las palabras que me decía, solo para 
   que las repitiera. Porque me encantaba oírlas. Porque me encantaba que él las pronunciara.