20 enero, 2015
Mariposas.
Más que imposible, somos prohibidos.
Es eso lo que más me ata a ti. La adicción a que no somos correctos.
El ejército de mariposas que se ponen en contra de mi estómago cada vez que pronuncian tu nombre.
Nosotros
No fui capaz de darme cuenta antes, y ahora lo perdí todo.
Ahora todo quedó en un deseo, un vago sueño que nunca será real.
¿Llegué demasiado tarde? Por favor, júrame que nos queda tiempo, que aún puedo acercarme sin tener miedo a equivocarme.
Prométeme que aún nos sobran días para tener un: "Nosotros"
28 diciembre, 2014
17 diciembre, 2014
Casa.
Ahora que las cosas cambian, es cuando más débil me siento.
Porque ya nada es como antes.
Porque no puedo correr a tus brazos y refugiarme en ellos cada vez que tengo un problema.
Porque te necesito. Porque te tengo. Pero no como quiero tenerte.
Porque ya nada es como antes.
Porque no puedo correr a tus brazos y refugiarme en ellos cada vez que tengo un problema.
Porque te necesito. Porque te tengo. Pero no como quiero tenerte.
02 septiembre, 2014
Espinas.
No supo enfrentar el pasado.
Sólo sabía huir de él, no por comodidad. Solamente por miedo.
Y siempre pretendió que nada había ocurrido, pero calló tanto el dolor, que se le quedó dentro.
Algo así como una espina que nunca sale, y que cada vez se adentra más en la piel, hasta que parece ser invisible a los ojos humanos, pero aún así, cuando se roza, duele.
You broke my heart...
Querido tu:
Bueno, querido no, o por lo menos, ya no. Puede llegar a sonar raro. Te amé, lo hice con todo mi corazón, pero es más que molesto buscar alguna razón para quedarme.
Es más que denigrante el fingir no escuchar las voces ajenas. Todas aquellas que aseguraban lo que yo con tanto esmero me dediqué a negar.
Confiesa, ¿yo también estoy en tu lista? ¿Para qué lo pregunto? Ya sé la respuesta. Pero, ¿qué número soy? Porque todas para ti son un número, probablemente a todas las lleves al mismo lugar, y les endulces el oído con las mismas palabras.
Y parecíamos perfectos. Y para mi, todo lo era. Para mi todo era volar. Hasta que caí en el duro y frío pavimento. Hasta que mis alas fueron cortadas. ¿Para qué me prometiste la luna si no la podías bajar? Y por más que no pudieras, ¿por qué la prometiste si ni siquiera pensabas bajarla?
Varias veces nuestra relación fue como deshojar una flor: ¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Y ahora? ¿Ahora si me quiere? ¿Volvió a cansarse de mi?
Te gustaba, siempre te gustó, ese juego, ese maldito y repetitivo juego de perderme y volverme a encontrar. De saber que yo siempre te iba a esperar. Siempre. Porque yo si te quería. Porque te di el poder y las fuerzas. Porque te di las herramientas y el permiso para romperme el corazón, y lo hiciste.
Bueno, querido no, o por lo menos, ya no. Puede llegar a sonar raro. Te amé, lo hice con todo mi corazón, pero es más que molesto buscar alguna razón para quedarme.
Es más que denigrante el fingir no escuchar las voces ajenas. Todas aquellas que aseguraban lo que yo con tanto esmero me dediqué a negar.
Confiesa, ¿yo también estoy en tu lista? ¿Para qué lo pregunto? Ya sé la respuesta. Pero, ¿qué número soy? Porque todas para ti son un número, probablemente a todas las lleves al mismo lugar, y les endulces el oído con las mismas palabras.
Y parecíamos perfectos. Y para mi, todo lo era. Para mi todo era volar. Hasta que caí en el duro y frío pavimento. Hasta que mis alas fueron cortadas. ¿Para qué me prometiste la luna si no la podías bajar? Y por más que no pudieras, ¿por qué la prometiste si ni siquiera pensabas bajarla?
Varias veces nuestra relación fue como deshojar una flor: ¿Me quiere? ¿No me quiere? ¿Y ahora? ¿Ahora si me quiere? ¿Volvió a cansarse de mi?
Te gustaba, siempre te gustó, ese juego, ese maldito y repetitivo juego de perderme y volverme a encontrar. De saber que yo siempre te iba a esperar. Siempre. Porque yo si te quería. Porque te di el poder y las fuerzas. Porque te di las herramientas y el permiso para romperme el corazón, y lo hiciste.
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