Me estremezco cada vez que recuerdo tus labios
recorriendo los míos, mi piel se eriza cada vez que recuerdo la ternura
y la paciencia con la que me tratabas.
No puedo olvidar ese aroma a mi perfume favorito,
ni tus palabras calculadamente escogidas para hacerme
sentir bien cada vez que estaba a tu lado...
Mis pulsaciones se aceleran cada vez que pienso en esa sonrisa tuya,
sí, esa sonrisa sincera y pura como la inocencia de un niño pequeño...
esas frases alocadas que solo entendíamos tu y yo,
todas aquellas veces que me sacabas de quicio simplemente
porque te encantaba verme enfadada...
Duele no poder volver el tiempo atrás...
Porque echo de menos tus mensajes deseándome las buenas noches,
tus cumplidos, tus anécdotas
tus promesas a medio cumplir,
y tus eternas faltas de ortografía...
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