Y ya me da todo igual, nunca fui un Albert Einstein, pero siempre tuve la
inteligencia suficiente para saber desde el primer momento que no valías la
pena, ahora no me importa si el tiempo esta de mi lado o si los errores
valieron la pena, al fin y al cabo, si he llegado hasta aqui, es gracias a ellos.
Voy a dejar de cronometrar mis sonrisas, voy a dejar de morir por él, solo para
empezar a vivir por mi. Poco a poco, aprendo que tengo toda la vida para hacer
carreras de lágrimas, y ahora toca disfrutar, dicen que muchas veces hay que
tocar fondo para volver a resurgir, y si un día fuiste como el fuego,
ahora has quedado en cenizas.
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