Llámame rencorosa, pero en su momento me dolió todo
lo que hiciste y todo lo que dijiste, y a veces aunque
me haga la fuerte, aunque me haga la indestructible siento
como poco a poco van cayendo uno detrás de otro los pedacitos
de este roto y apuñalado corazón.
Parece que el tiempo se detuvo tras de aquel beso y luego,
sin darme cuenta, volvió a ponerse en marcha, para detenerse
en el momento en el que todos los caminos que nos unían, se
bifurcasen para no volver a encontrarse...
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